Nutrición y sistema Inmunitario

Nutrición y sistema Inmunitario

El sistema inmunitario, al igual que todos los demás, necesita un recambio constante de sus células y componentes proteínicos. Este recambio incluso es más acelerado que en otros sistemas corporales. La mayoría o gran parte del sistema inmunitario tiene que regenerarse cada día. El sistema inmunitario depende también, en mayor grado, de una nutrición cotidiana adecuada: aminoácidos para las síntesis de proteínas, grasas y carbohidratos para la producción de energía, y vitaminas y minerales para funciones de crecimiento celular y síntesis de proteínas también.
 

Los aminoácidos también se utilizan en la síntesis de diversas sustancias inmunitarias. Los anticuerpos son proteínas que se unen a sustancias llamadas antígenos y que mejoran la capacidad de nuestro sistema inmunitario para matar bacterias y virus. 

Si la ingesta de aminoácidos es inadecuada, la única opción que le damos a nuestro organismo es el desdoblamiento de las proteínas musculares, con destrucción de tejidos y sus graves consecuencias. 

En resumen, un estado de desnutrición proteica afecta al sistema inmunitario en su función de replicación celular, reduciendo la respuesta inmunitaria.

Además, la desnutrición calórica limita la inmunidad, con lo que aumentan las infecciones oportunistas y la mortalidad en pacientes desnutridos.

La deficiencia proteinocalórica tiene un efecto sobre el sistema inmunitario similar a los que provoca el SIDA. Tan fuerte es dicha sinergia, que la prevención y el tratamiento proteinocalórico resulta una parte importante de la atención que se brinda a pacientes con Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida.

Existe un aminoácido singular que posee en el cuerpo al menos 2 funciones diferentes, y ambas son importantes para el sistema inmunitario: la glutamina.

La glutamina, en primer término, constituye la fuente de energía preferida de células de proliferación rápida. Como segunda función, la glutamina actúa como donador de nitrógeno en la síntesis de proteínas.

Cada vez son más los datos indicativos de que la glutamina es crucial para las células del sistema inmunológico. 

En estudios clínicos, se ha demostrado que hay menores pérdidas de nitrógeno y menos infecciones en pacientes de trasplante de médula ósea cuando reciben suplementos de glutamina.

En cuanto a los minerales y las vitaminas que mejoran nuestro sistema inmunitario, se encuentran: el selenio (Se), la vitamina E, el cobre (Cu), el calcio (Ca), la vitamina A y el zinc (Zn) .

En adición, la deficiencia de ácidos grasos afecta negativamente sobre nuestro sistema inmunitario.

La obesidad se relaciona con inmunidad disminuida. Los pacientes con sobrepeso están en mayor riesgo de padecer bacteremia e infecciones. Dicha obesidad es un factor de riesgo en la cicatrización deficiente de heridas durante un postoperatorio.

Podemos aumentar la capacidad del sistema inmunitario con los siguientes nutrientes:

Para terminar, cabe tener presente que una alimentación equilibrada y rica en nutrientes esenciales aseguran a nuestro organismo una adecuada defensa ante infecciones.

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